Samantha recorrió el borde de su taza de café, y el vapor empañó sus gafas. Al otro lado de la pequeña y abarrotada cafetería, Rhianna dibujaba frenéticamente en su cuaderno, con el ceño fruncido por la concentración. Samantha se sintió cautivada por la forma en que el cabello oscuro de Rhianna caía sobre su mejilla mientras trabajaba. Era una s...Leer más